La alimentación es el " entrenamiento invisible". Comer correctamente antes de saltar al campo garantiza que tu cuerpo no se quede sin gasolina cuando más lo necesitas. Recuerda: ¡come para ganar!
La alimentación es el " entrenamiento invisible". Comer correctamente antes de saltar al campo garantiza que tu cuerpo no se quede sin gasolina cuando más lo necesitas. Recuerda: ¡come para ganar!
No esperes a tener sed. Bebe agua en pequeños sorbos desde la mañana. Si el partido es muy intenso, una bebida con electrolitos te ayudará a recuperar las sales que pierdes por el sudor y evitará los temidos calambres en el segundo tiempo.
Acompaña los hidratos con una proteína fácil de digerir, como pechuga de pollo a la plancha o pavo. Evita las carnes rojas o grasas pesadas antes de jugar, ya que hacen que la digestión sea lenta y te sientas pesada.
3 o 4 horas antes del partido, come pasta, arroz integral o patata cocida. Estos son " combustibles de larga duración" que se almacenan en tus músculos y te dan energía constante durante todo el encuentro.
Entrenar fuerza en casa te da la base física necesaria para aguantar los 90 minutos. No necesitas pesas; con tu propio peso corporal puedes ganar la potencia suficiente para marcar la diferencia en los duelos individuales.
El fútbol no es solo correr hacia adelante. Las zancadas laterales fortalecen los aductores y te preparan para los regates y cambios de ritmo bruscos sin lesionarte las rodillas.
Repeticiones: 10 p0or cada lado.
Un futbolista necesita un abdomen fuerte para chocar contra los rivales y no perder el equilibrio. Mantén el cuerpo recto apoyado en los antebrazos. Esto te ayudará a tener más potencia en el disparo y proteger tu espalda.
Tiempo: mantén la posición 45 segundos por serie.
La fuerza en las piernas es vital. Haz sentadillas bajando despacio y subiendo con un salto explosivo. Esto simula el movimiento que haces al ganar un balón de cabeza o al arrancar en un sprint.
Repeticiones: 3 series de 12 saltos.
Mejorar el control de balón no requiere de grandes instalaciones, sino de repetición y paciencia. Si dedicas 15 minutos al día a estos tres pasos, notarás que en los partidos de balón se mantiene "pegado" a tu bota, dándote más tiempo para pensar y dar mejores pases.
El último paso es el control de balones que vienen por el aire. Practica dar torques (dominadas) intentando que el balón no suba más arriba de tu cintura. Si se te escapa, intenta controlarlo con el empeine o el muslo antes de que toque el suelo. Esto mejora muchísimo tu "feeling" o sensibilidad con la pelota.
Tip: mantén la mirada al frente lo más que puedas, no solo al balón.
Una vez que controlas el balón parado, el siguiente paso es controlar en movimiento. Coloca botellas de agua o conos en línea recta con un metro de separación. Conduce el balón en zigzag pasando entre ellos, usando solo el exterior de un pie y lego solo el interior del otro.
Tip: Mantén la mirada al frente lo más que puedas, no solo al balón.
El primer paso para controlar bien es dominar la recepción. Busca una pared lisa y golpea el balón con el interior del pie. Cuando rebote hacia ti, intenta detenerlo la pelota muerta justo delante de tus pies.
Tip: No pongas el pie rígido, "amortigua" el balón como si fuera un huevo que no quieres romper.
La alimentación es el " entrenamiento invisible". Comer correctamente antes de saltar al campo garantiza que tu cuerpo no se qued...