El primer paso para controlar bien es dominar la recepción. Busca una pared lisa y golpea el balón con el interior del pie. Cuando rebote hacia ti, intenta detenerlo la pelota muerta justo delante de tus pies.
Tip: No pongas el pie rígido, "amortigua" el balón como si fuera un huevo que no quieres romper.
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